La semana pasada publiqué la primera parte de esta nota que por lo visto hizo mucho eco porque recibí un montón de comentarios. Quiero compartirte un email que recibí de un alumno a quien conocí hace algunos años en un Seminario que dicté en la empresa donde Ramiro trabajaba… les cuento que todas las historias son siempre reales, pero la mayor parte de las veces cambio los nombres simplemente para preservar la privacidad, como en este caso 😉

Hola Fabián! Como estas?
No sé si te acordarás de mí, nos conocimos en tu curso de finanzas para Procter & Gamble, yo estaba trabajando allí en una posición comercial y como gerente de nuevos negocios. Luego de tu curso nos juntamos a tomar un café y conversar un poco de finanzas y de la vida…
Finalmente decidí dejar ese trabajo en diciembre 2015 y desde entonces estoy viajando por el mundo (si, un año y medio casi :)). Ahora estoy en Tailandia, aprendí masaje tailandés acá y seguramente termine haciendo algo con yoga también en lo que queda de mi viaje.
Me llegó mucho el artículo, me sentí identificado en un montón de aspectos.
Ahora estoy en la etapa de decidir que hacer a mi regreso, que tengo pensado para este año… lo que sí estoy seguro es que no voy a volver a la misma vorágine.
Me gusta el enfoque que le das a tus conocimientos. Lo comparto.
Te mando un fuerte abrazo!
Ramiro

Quiero contarles que me acordaba perfectamente de Ramiro y me puse feliz de escuchar su relato y del hecho que hubiese logrado “escapar” del paradigma tradicional que tantas veces oprime a tanta gente. Estaba feliz al leer este email porque Ramiro estaba viajando desde hacía tanto tiempo y dedicado a aprender esas disciplinas milenarias como el masaje tailandés e interesado en el Yoga… es que me parece simplemente espectacular y quise compartirles esta pequeña historia para alentar a aquellos que están “justo a punto de dar el salto” y no se terminan de animar, mostrar que hay múltiples posibilidades, infinitas oportunidades, si realmente estás dispuesto a un cambio que te haga crecer. Sólo se necesitan ciertos ingredientes y lanzarse.

Si no leíste, la primera parte de este artículo, puedes hacerlo siguiendo este link.

Vamos a ver algunas recomendaciones prácticas y concretas que te van a ayudar en la transición.

1. Estilizar tu estructura de gastos

Analizar en qué se va tu dinero e identificar lo relevante. Eliminar todo lo superfluo para ponerte “más liviano” para el viaje.

Para entender este punto, te voy a contar otro caso, el de Jeronimo que está “prisionero” en su puesto directivo en Unilever con un sueldo muy jugoso y beneficios corporativos “envidiables” que, desde su perspectiva, le hacen “imposible” emprender algo propio y conseguir esos niveles de ingreso por su lado. La realidad es que Jero está pagando un precio muy alto por seguir en esa “cárcel de lujo”, manteniendo un estándar de consumo extravagante y dejando toda su vida y energía en su trabajo. Quizás, si se atreviese a parar la pelota y reflexionar podría ver que su hija de 7 años no tendrá esa edad nunca más y que en realidad lo que necesita no es el 3er viaje a Disney o el último ipad, sino tiempo de calidad con su padre…, quizás solo un cuento por las noches, o una caminata y una linda charla al buscarla del colegio o cuantas cosas similares que no cuestan dinero, pero que sí comprometerían el recurso más escaso de Jero, su tiempo, que hace rato ya no le pertenece, sino que está 100% “vendido” a su empresa.

La clave entonces es darnos cuenta que es lo realmente necesario y hacer incluso los ajustes que debamos hacer a nuestro estilo de vida para garantizar una transición exitosa.

Yo aun recuerdo cuando dejé de trabajar en la Big Four en la que también tenía como Jero un alto cargo con buenos ingresos y me fui a trabajar a una empresa de solo 20 personas en aquel momento. Recuerdo detalles interesantes como el hecho de que mis nuevos amigos, en lugar de salir a comer todos los días, normalmente ordenaban comida y se quedaban en la oficina, quizás compartiendo en el comedor, pero sin salir. Este simple hecho, me llevaba a gastar 4 veces menos en almuerzos que lo que venía gastando de Lunes a Viernes en mis salidas extravagantes a comer en Puerto Madero en restaurantes de categoría cuando aun trabajaba en la Big Four. Y me di cuenta que no necesitaba esos almuerzos suntuosos en Puerto Madero, solo necesitaba comer y despejarme un rato 😊 y eso podía lograrlo con mucho menos dinero. También me di cuenta que no necesitaba cambiar mi celular todos los años y tantas otras cosas que comprometían severamente mi salud financiera sin que yo me diera cuenta. De hecho, mi vida comenzó a cambiar fuerte luego de ese cambio laboral, porque cada vez más fui recuperando el control de mi tiempo, que en el fondo es una de las claves para lograr una transición exitosa. Estar demasiado ocupado y que no te quede tiempo ni “ancho de banda mental” para pensar en qué es lo que quieres, cómo lo quieres, con quién lo quieres, etc. es la receta perfecta para postergarte y probablemente terminar arrepentido por lo que no hiciste en el futuro.

En mi caso, las cambios nunca han sido bruscos ni repentinos, siempre hubieron periodos de ordenar las cosas y abrir de a poco espacios nuevos. Y para eso, es necesario un plan, lo que nos lleva al siguiente punto…

2. Tener un Plan

Aquí quiero detenerme y enfatizar el hecho de que lo importante es tener un plan, no dije “tener un buen plan”, ni mucho menos “tener un plan infalible”. Simplemente, necesitamos un plan en el que podamos confiar. Porque en mi experiencia, las cosas rara vez se dan de acuerdo a lo planeado 😀 me acuerdo de esta frase atribuida a John Lenon que seguramente ya viste por ahí:

La vida es lo que te pasa mientras haces planes para otra cosa.

Y quizás pienses, entonces ¿para qué planear? Bueno, si tenemos miedo por la incertidumbre del cambio que estamos buscando, habitualmente un plan y ciertas acciones que identificamos para salir de donde estamos reducen bastante los niveles de ansiedad. Y es justo eso lo que necesitábamos. Otra vez, estamos ante un desafío emocional!

Tener un Plan de Acción te enfoca, te motiva, te da esperanza y confianza, todos antídotos para el miedo y la inacción. Así que a poner manos a la obra si estas buscando ese cambio. Y repito, lo importante no es diseñar un plan a 20 años y que sea a prueba de balas! Un simple plan de 6 meses podría ser suficiente. Porque si tu caso es como el de la mayoría, este plan inicial cambiará fuerte en el camino. Estarás aprendiendo tanto y conquistandote en nuevos espacios que desde esa “nueva versión mejorada” de ti mismo, podrás reformular el plan inicial y crear uno mejor y más contundente. Aparecerán nuevas personas, nuevas oportunidades que no habías considerado inicialmente. Empezarás a confiar cada vez más y todo eso te retroalimentará para animarte a más…

¿Qué de nuevo harías con tu vida si tuvieras un plan?

3. Tener un fondo de reserva

Otra estrategia concreta para abordar el desafío de la transición y aumentar su tasa de éxito es contar con un colchón. Sería como largarse a hacer trapecismo con red, sabiendo que si por esas cosas del deporte algo falla, caes en la red y no te lastimas 🙂

Es ideal que puedas contar con un fondo de reserva que te permita cubrir al menos 3 meses o 6 meses de tu estructura de gastos “estilizada”, esa que mencionábamos antes, no tu estructura de gastos actual, ya que si eres como la mayoría de las personas, seguramente hoy dentro de tus gastos encontraremos algunas cosillas que se podrían evitar… 😃

Si tienes ahorros que cubran incluso más tiempo, tus chances de hacer una transición exitosa aumentan exponencialmente. Y esto también tiene que ver con lo emocional, porque al emprender algo nuevo, tendrás días en los que estarás confiado y motivado, querrás salir a “comerte la cancha”, son esos días en los que nos sentimos imparables, y mucho de ese combustible que motoriza nuestras acciones tiene que ver con haber retomado el control de tu vida, la sensación inigualable de ser dueño de tu destino e ir por tus sueños. Pero… quizás también en algún punto del camino aparezcan los desafíos de crecimiento… esos momentos en los que enfrentamos un aparente callejón sin salida, o esos momentos en los que no vemos como seguir, esos momentos donde alguna puerta se cerró en nuestro rostro y entonces dudamos y nos cuestionamos… ahí, justo ahí, es donde se define tu éxito posible. En esos momentos de incertidumbre es donde vas a descubrir tu verdadera fortaleza 😉 Es ahí donde un fondo de reserva te da el permiso para poder calmarte, pensar, y buscar la nueva puerta que se está por abrir. Bajan sustancialmente los niveles de incertidumbre, es el momento en el que el trapecista que se anima a probar nuevas piruetas no llegó a completar la maniobra y cae… es parte del aprendizaje.

El fondeo de reserva te da la tranquilidad de poder lanzarte a lo nuevo sin lanzarte al vacío. Entonces…

  • ¿Cuánto dinero necesitas para cubrir tu estructura de gastos “estilizada”? ¿lo sabes? si no lo sabes, hacer este cálculo es el primer accionable de tu plan
  • ok, ya sabes cuanto necesitas, genial! ¿lo tienes? si ya lo tienes, te invito a dejar las excusas de lado y lanzarte con todo 😉
  • Si sabes cuanto necesitas pero no lo tienes aun, ese será el próximo paso… conseguirlo!

Además, te doy una buena noticia! A medida que avances con lo nuevo, vas a comenzar a generar nuevos ingresos y esos ingresos paulatinamente van a ir cubriendo cada vez más tu nueva estructura de gastos estilizada. Eso hará que tu fondo de reserva dure cada vez más al tener que cubrir solo parcialmente esos gastos mensuales. Por eso en la práctica, una reserva de 6 meses dura 12, o una de 12 meses puede durar 2 años con facilidad.

4. Una actitud adecuada para emprender el viaje

Así como charlamos en la primera parte de este artículo de algunos inhibidores al mencionar al miedo, los tironeos internos, personas detractoras, etc. También tenemos a la mano ciertos “catalizadores” que nos ayudarán en el camino de crear una vida con más propósito, más disfrute y mucho más alineada a nuestros dones y talentos.

Desde el costado emocional, es necesario mantenernos motivados y entusiasmados con nuestro sueño, conectar con él frecuentemente, sentirlo, saborearlo. Todo esto es clave, aquí está el combustible que llevará ese cohete a la luna. Algunas preguntas que podrían ayudarnos en este proceso de descubrimiento:

  • ¿qué beneficios obtendré si logro tener éxito con este proyecto? ¿Qué cosas podré tener o hacer que no estoy pudiendo hacer o tener hoy?
  • ¿qué me conecta con el sueño? La idea es identificar qué me inspira y me llena de energía para perseguir el sueño, ¿qué me reafirma y me da confianza? pueden ser personas, contextos, lecturas, etc.
  • ¿cómo cambiará mi vida una vez que logre encaminar el proyecto? Acá podemos imaginarnos rodeados de gente nueva, con otro nivel de ingresos, con mayor control sobre nuestra agenda y nuestro tiempo, etc.

Desde lo técnico, lo más probable es que nos embarquemos en un interesante camino de aprendizaje.

  • ¿Qué habilidades necesito para tener éxito en mi nuevo proyecto? ¿cómo estoy con el marketing? ¿que tal me manejo con las nuevas tecnologías?
  • ¿Quién podría ayudarme en ese proceso de aprendizaje? Tener un buen coach con quien conversar e ir diseñando los próximos pasos es casi garantía de llegar a destino 😉
  • ¿Podría empezar “pequeño” con una prueba piloto o en una escala menor a la del proyecto que tengo en mente? ¿para qué arriesgar tanto, si puedo hacer una pequeña prueba y reajustar antes de lanzar el proyecto completo?
  • ¿Qué cursos, libros o material pueden darme claves importantes para mejorar mis posibilidades de éxito?

Bueno, a esta altura, si sigues leyendo, espero haberte inspirado a tomar alguna acción en dirección a ese sueño latente y posible que vibra en tu corazón! es perfectamente posible, pero sólo tu eres capaz de sacarlo a la luz! nadie puede hacerlo por tí, es tu camino, es tu posibilidad, es tu oportunidad de crecimiento! Te deseo lo mejor en ese viaje apasionante de exploración y expansión hacia una vida con propósito y feliz!

Si quieres llegar (financieramente) donde nunca antes llegaste, deberás tomar caminos que nunca antes tomaste.” (Fabian Fiorito)

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