Hoy vamos a reflexionar sobre una práctica  muy habitual para los empresarios PyME y que muchas veces complica la gestión financiera, tanto del negocio, como de la persona.

El hecho es que me encuentro habitualmente con un cuadro de situación muy similar al de Gabriel, un joven empresario juguetero que tiene un negocio que lleva adelante con éxito desde hace 10 años y que me convoca para ayudarlo a planificar el crecimiento y ordenarse desde el costado financiero y de rentabilidad. Se da cuenta que gana dinero, pero se pregunta si lo que está ganando es razonable o no para una empresa de su tamaño y antigüedad.

Sergio también me llama con una temática similar, solo que en este caso, parecería estar preocupado por las restricciones a las importaciones que vienen deteriorando su negocio, o al menos, esto es lo que él percibe, al notar que los retiros que puede hacer ya no son los que eran antes.

Mónica, por su parte, que lleva adelante un negocio gastronómico y hotelero que a las claras le genera la posibilidad de un estándar de vida envidiable, también me consulta porque siente en el fondo que, si bien su negocio factura y le permite no privarse de nada, en el fondo, intuye, y con razón :-), que algo no anda del todo bien.

Salvando las distancias, en todos los casos puedo ver un denominador común dado por el hecho de que las Finanzas Personales de los dueños y sus negocios están tan mezcladas que es difícil saber cuán bien le va al negocio y cuan razonable es la gestión del dinero por parte de su dueño.

Este cuadro se repite una y otra vez en mis clientes, por diferentes circunstancias, que podrían ser:

  • Temas fiscales relativos a “mezclar” a propósito de modo que se paguen menos impuestos. Por ejemplo, cuantas veces vemos que el o los coches fueron adquiridos por la empresa, quien paga también la nafta, patentes y demás. Esto tiene un doble objetivo, por un lado son gastos que se incorporan al balance de la empresa para bajar su utilidad y por otro, no tiene sentido distribuir como un dividendo u honorarios al dueño/director dinero haciendo que primero pague ganancias en la empresa, y luego también a nivel personal, cuando podemos evitar, al menos parcialmente, ambos impuestos si hacemos esos gastos directamente desde el balance de la empresa. Igual situación se da con viajes y pasajes, incluso compra de ciertos bienes como computadoras o grandes electrodomésticos y tantas otros más.
  • Algunas veces, no queda otra alternativa para hacer adquisiciones “grandes” como rodados o inmuebles, ya que las declaraciones juradas de los dueños no aguantan dichas adquisiciones, y por ende las termina haciendo la empresa.
  • Otras veces, es simplemente un tema de arrastre. Así es como se vienen haciendo las cosas y estos dueños no tienen aun las herramientas financieras para hacerlo de otro modo. Esto último es muy común para el caso de dueños al 100%.

Lo habitual entonces, es encontrar “mezcladas” las Finanzas de los dueños y sus negocios. Esto puede tener algunos beneficios desde el costado fiscal pero conlleva varias desventajas que impiden una lectura adecuada de rentabilidad del negocio o de salud financiera de la persona.

Algunas estrategias que se podrían implementar para mejorar ante estas situaciones incluyen:

1) Colocarse un sueldo

Normalmente, el dueño hace de Gerente General y/o Comercial y toma roles específicos en el negocio. Algunas veces hay más de un dueño y los socios se dividen el trabajo de acuerdo a sus inclinaciones, experiencias o capacidades. En cualquier caso, fijarse un sueldo en línea con lo que el mercado pagaría para dicha posición es algo sensato, tanto para la empresa, como para sus dueños.

Por el lado de la empresa, es una manera de ir transitando el camino hacia una mayor profesionalización cuando la empresa va creciendo y tarde o temprano sus dueños no pueden o no quieren seguir totalmente absorbidos por dicho ritmo de crecimiento y necesitan contratar gerentes o jefes profesionales a los que deberán pagar un sueldo de mercado.

2) Reflexionar sobre el nivel de consumo vs. el sueldo establecido

Una vez establecido un sueldo, esta práctica lleva a la persona a reflexionar sobre sus niveles de consumo y sobre la razonabilidad de su estándar de vida que debería ser “soportado” por ese sueldo de mercado que mencionamos, cosa que normalmente no ocurre, ya que muchos dueños ven a la empresa como vaquita lechera y simplemente se dedican a “ordeñarla” a medida que sus necesidades financieras personales lo demandan. Es el caso de Mónica, quien me confesaba que cada vez que necesitaba dinero, simplemente lo tomaba de la caja de la empresa y no tenía mucha idea luego de cuanto estaba gastando por mes ni en qué se iba ese dinero. Esto da cuenta de un gran desorden financiero personal.

3) Llevar un control y presupuestos

Llevar un control de nuestros gastos, tener presupuestos para cada categoría de gastos (vivienda, alimentación, indumentaria, esparcimiento, etc.) es una práctica no solo recomendable sino totalmente necesaria para mantenernos saludables financieramente hablando.

4) “Separar” las contabilidades

Si bien podemos seguir gastando desde el balance de nuestras empresas por razones de eficiencia fiscal, sería deseable luego pedirle a nuestro contador que nos presente la información de nuestros consumos personales de manera separada y detallada, para entender en qué se va nuestro dinero y poder planificarnos a futuro.

También esto hará que podamos descubrir la rentabilidad “real” de nuestra compañía, una vez que le saquemos todos aquellos gastos que no corresponden al negocio, sino a las Finanzas Personales de sus dueños.

5) Planificar las Finanzas Personales de los dueños

Al tener claros los niveles de consumo de acuerdo al estándar de vida elegido y darnos cuenta que el mismo es sostenible y sensato, podemos empezar a detectar excedentes que nuestras empresas nos están generando y decidir qué hacer con esos excedentes. Lo usual es que el dueño, al no separar en su cabeza, ve dinero y piensa en reinvertirlo en el mismo negocio, comprando una nueva máquina, mercaderías, un galpón o cualquier inversión similar que sirva para capitalizarse. Esto, si bien es una práctica buena y recomendable, pierde de vista las Finanzas Personales del dueño. Desde mi perspectiva, lo ideal es tener un plan de retiro para los dueños. Este plan incluirá, entre otras cosas, empezar a generar ingresos adicionales a los que se generan en la empresa, llevando al dueño a considerar posibilidades de inversión “fuera” de su negocio y a diversificarse. Si manejamos adecuadamente este punto, como algunos pocos empresarios que conocí, tarde o temprano, llegamos a una situación donde el dueño se ha convertido en propietario de lotes o inmuebles, o bien, ha invertido en otros negocios relacionados o no. Y todo lo anterior le genera ingresos adicionales y diferentes a los que sigue obteniendo de su empresa principal. Tal como lo explico en mi artículo sobre las distintas etapas hacia la madurez financiera, esto le permite al dueño ir logrando paso a paso su independencia financiera, hasta llegar al punto de poder disponer de su tiempo como le plazca. Esto último ocurre, por tener cubierto el total de sus gastos habituales con la renta e ingresos que se generan automáticamente de sus negocios que no requieren su presencia o involucramiento directo.

En este punto cabe recordar la definición que Robert Kiyosaki, gurú de las Finanzas Personales propone para la Riqueza:

Tu Riqueza se mide en el tiempo en que puedes mantener tu estilo de vida sin necesidad de trabajar…

 

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