En el mundo de los negocios, esta frase es super popular y se le atribuye a Peter Drucker, un experto contemporáneo en temas de Management. Creo que es la filosofía que se encuentra detrás de los tableros de indicadores y de gestión tan difundidos en el ámbito de las empresas. No hay empresa profesionalizada que no tenga su set de KPIs, por sus siglas en Inglés: “Key Performance Indicators”, lo que podríamos traducir como “Indicadores Clave de Rendimiento”. Yo mismo pude comprobar el valor de tener claros esos indicadores y hacer un seguimiento de los mismos en mis emprendimientos y los de clientes.

La realidad es que este concepto es mucho más viejo, y también más amplio, ya que no se aplica solo a nuestros negocios y empresas. La frase original que encontré sobre esto es la siguiente:

Lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide, no se puede mejorar. Lo que no se mejora, se degrada siempre.

– Lord Kelvin

La verdad es que las aplicaciones más interesantes de este concepto las encontré en mi vida personal, no en los negocios. Así que voy a contarles un par de casos y luego voy a cerrar con una referencia a nuestras Finanzas Personales.

Subir y bajar de peso con precisión de relojero suizo

Durante el año 2014 quise poner a prueba la premisa de que aumentamos o bajamos de peso en función del balance de calorías diario que logramos. Esto significa que si en un determinado día, ingerimos más calorías de las que gastamos, nuestro cuerpo simplemente las “almacena” en forma de grasa y subimos de peso. Por otro lado, si gastamos más calorías de las que ingerimos, el cuerpo equilibra la ecuación echando manos a las “reservas” y por ende, bajamos de peso. Por eso, tantas dietas restringen el consumo de calorías para ponerte en “déficit” y así bajar de peso. Aunque la clave está en aumentar el gasto más que bajar el consumo desde mi óptica, y eso se logra con actividad física complementada con una buena alimentación. Hay mucho más detrás de todo esto, pero básicamente lo podemos simplificar así:

  • Cuando Balance calórico positivo (Calorías ingeridas > Calorías gastadas) = Subo de peso
  • Cuando Balance calórico negativo (Calorías ingeridas < Calorías gastadas) = Bajo de peso

Con esta idea, me dedique a registrar diariamente cada alimento que ingería y también mis actividades día a día (si entrenaba y qué tipo de entrenamiento, por cuanto tiempo, etc.) para poder estimar tanto las calorías que ingería como las calorías que gastaba. Esto hoy en día es sumamente sencillo debido a las múltiples aplicaciones y programas que nos permiten hacer justamente eso. Solo tenemos que bajarnos la App al celular y registrar. De hecho, incluso la parte del consumo de calorías podrías no tener que cargarla si usas algún aparatito de todos los que andan dando vueltas en el mercado que detecta automáticamente cambios en tu ritmo cardíaco y se da cuenta si estás corriendo, durmiendo, caminando, entrenando, pedaleando en tu bicicleta, etc. Con lo cual, solo tendrías que registrar lo que vas comiendo, hasta que inventen algo que lo resuelva. 🙂

Esto último podría parecer difícil o tedioso, pero no lo es, en mi experiencia fue bastante fácil. De nuevo, gracias a estas aplicaciones que están conectadas a bases de datos gigantes sobre alimentos, se puede ingresar el tipo de alimento y el tamaño de la porción, y las Apps automáticamente estiman las calorías que estamos ingiriendo. Incluso más, como solemos repetir bastante los alimentos en nuestra dieta, se hace más fácil todavía ya que te queda todo cargado en “frecuentes” o “favoritos”. La verdad, muuuuy fácil.

Bueno, luego de un año de registrar todo esto llegué a una interesante conclusión: me di cuenta que subir y bajar de peso es algo que podemos hacer deliberadamente y con precisión matemática. Fijate en este gráfico.

Balance Calorico

En el gráfico vemos en las barras, mi balance calórico mensual. Por ejemplo, para el mes de Mar-14 vemos que la primera barra del gráfico sube hasta 20.000 sobre el eje de la izquierda. Eso significa que en Mar-14 había ingerido 20.000 calorías por arriba de las que había consumido. Esto implica algo más de 600 calorías en exceso por día, lo que sería equivalente a agregar una comida más al día, cosa que me costó sostener ya que no me resulta fácil comer sin hambre. Por mencionar otro ejemplo, en Ago-14 vemos que la barra fue a terreno negativo con un déficit de casi 15.000, lo que significa que en Agosto había ingerido 15.000 calorías menos que las necesarias para mantener mi balance calórico de ese mes. Por otro lado, sobre el eje de la derecha y representado por la línea en el gráfico están las variaciones de mi peso en ese mismo período. Cuando la línea está por arriba del eje, significa que ese mes había subido de peso y cuando está por debajo es porque había bajado de peso en ese mes.

Hasta aquí, se cumplía bastante bien la hipótesis del balance calórico. Pero lo interesante para mí fue encontrar una “fórmula” que me servía para gestionar mi peso del modo en que yo decidiera. Y básicamente llegué a la conclusión que para subir o bajar 1kg de peso debía generar un desbalance calórico de 10.000 calorías, hacia arriba o hacia abajo respectivamente.

El gráfico muestra mis promedios mensuales, los cuales suavizan un poco los movimientos, pero se puede observar claramente que hay una fuerte correlación entre subida de peso (los primeros 4 meses) que se corresponde con superávit en mi balance calórico de esos meses. Mientras que de Jul-14 en adelante, mantuve mi balance calórico en déficit o equilibrio y con mi peso pasó algo similar, bajando ante los déficits y manteniéndose cuando estuve en equilibrio.

Entonces, gracias a este “experimento” pude corroborar que efectivamente, uno sube de peso cuando come más de lo que gasta y baja de peso cuando pasa lo contrario.

¿Y cómo siguió esta película?

Por aquella época, recuerdo que asistimos con la mamá de mis hijos a una demostración de productos de una empresa de venta directa que promociona batidos nutritivos como herramienta para gestionar el peso, entre otras cosas. Si bien no nos enganchamos con los productos, lo interesante de aquella tarde fue que como estrategia de marketing, al terminar la charla nos invitaban, a quienes quisiéramos a realizar una evaluación general de salud con una balanza especial conectada a una computadora. Por supuesto que nos sometimos a la experiencia! Hasta ese momento, lo único que yo registraba era mi peso corporal. Pero resulta que este aparato, podía medir algunas otras variables más, como ser: porcentajes de grasa corporal, índice de masa corporal, masa muscular, metabolismo basal, índice de grasa visceral y lo que más me llamó la atención: edad metabólica estimada.

Mis resultados fueron solo un poquito mejor que el “promedio”, sin embargo, quedé obsesionado con los de Noemí, ya que su edad metabólica según el aparato era de solo 26 años, prácticamente la edad que tenía Noemí cuando nos conocimos unos 15 años antes! 😀

Ahí arrancó otra aventura de aprendizaje para mí… ahora quería entender esta nueva medición así que me puse a estudiar y me compré una de esas balanzas especiales (alrededor de US$80 en Amazon) que medía todas estas variables. Mientras devoraba libros sobre estos temas, comencé nuevamente a registrar periódicamente los resultados, lo vengo haciendo desde hace ya 4 años y como dice la frase “lo que se mide, mejora…”, ¿adivinen que pasó? 🙂

Mientras el reloj biológico seguía su curso natural, creo que logré “rejuvenecerme” 😃 y acá te comparto los resultados de este otro experimento.

Mi edad biológica y metabolica

En alguno de los muchos libros que leí en este tiempo, el autor decía que lo que hoy conocemos y llamamos “envejecimiento” es en realidad “deterioro” de nuestra maquinaria por malos hábitos, alimentación pobre y falta de ejercicio o actividad física. Estos factores se van acumulando año tras año de un estilo de vida sedentario y una alimentación pobre en nutrientes. Y debido a que se trata de una consecuencia del “mal uso”, gran parte de este deterioro, se podría evitar perfectamente. Entonces, otra realidad es posible para aquellos a los que les interese apartarse de lo usual y no estén dispuesto a aceptar como “normal” lo que hoy vemos como habitual.

¿Y todo esto qué tiene que ver con nuestras Finanzas?

Bueno, nuestras Finanzas no son la excepción y también se aplica perfecto esta regla de que “lo que se mide, mejora”.

En nuestros cursos siempre hacemos foco en entender cómo fluye el dinero en nuestra vida, tanto los ingresos (cuánto ganamos y cómo lo hacemos) como los egresos (en qué se nos va el dinero y si logramos ahorrar e invertir).

En este sentido, siempre sugiero a mis alumnos llevar un registro de sus gastos, en especial los gastos en efectivo. Los pagos con tarjetas al menos pueden analizarse luego a través de los extractos bancarios. Pero a los gastos en efectivo les perdemos el rastro a menos que los capturemos en el momento en que los vamos haciendo.

Siempre destaco el impacto que tiene la simple práctica de anotar nuestros gastos, hoy hay muchas aplicaciones que nos permiten resolverlo fácilmente en nuestro celular y sincronizarlo con nuestra PC para profundizar el análisis luego.

Por ejemplo, este es el caso de Damián, un alumno de uno de mis cursos básicos de Finanzas Personales que me escribió un mail algunos meses después del curso:

“Fabián, estuve en uno de tus cursos hace unos 6 meses y quería escribirte para contarte lo que me pasó. Si bien me consideraba ordenado con las Finanzas, desde el curso empecé a anotar en mi celular los gastos que hacía en efectivo como dijiste. No te puedo explicar todo lo que aprendí con eso! Al poco tiempo de arrancar ya me di cuenta que estaba gastando un montón de plata en comer afuera y también en taxis, casi me da un infarto cuando sumaba estos importes a fin de cada mes! Hoy ya pasaron algunos meses y siento que tengo mucho más control sobre mi dinero y que no se me escapa en cosas superfluas. Esto me da una sensación de tranquilidad que no había logrado antes…”

Casos como el de Damián son bastante usuales porque no estamos acostumbrados a llevar un registro de nuestros gastos. Así que creo que en nuestras Finanzas también cabe la frase: “lo que se mide, mejora”. El solo hecho de estar conscientes del registro ya nos ordena y empezamos a tomar decisiones diferentes, evitando aquellas que nos alejan del objetivo trazado y privilegiando aquellas que nos acercan. Pasa en nuestras Finanzas, pasa en nuestra dieta, pasa en nuestras empresas, pasa con cada cosa que decidamos medir y monitorear…, es simplemente un tema de foco y atención…

Así que me despido hasta la próxima y te dejo una pregunta:

¿Qué podrías empezar a medir en tu vida hoy? 😉

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