Nos entrenaron para ser consumidores, algunos incluso somos muy eficientes en el manejo de nuestros gastos: optimizamos, evitamos gastos superfluos, aprovechamos descuentos y promociones, hacemos un uso inteligente de las tarjetas de crédito y aplicamos todo tipo de estrategias para gestionar de modo eficiente nuestros gastos.

Si a lo anterior le agregamos el hecho de que nuestros gastos y consumos están planificados, que tenemos un presupuesto asignado para cada categoría de gastos, que lo discutimos en pareja y/o familia y que usamos dicho presupuesto para guiarnos luego en las decisiones cotidianas; entonces, con seguridad, nos encontramos bien por arriba de la persona promedio en cuanto a desarrollo financiero se refiere. No es usual encontrar personas con la organización y disciplina para sostener de modo consistente estas conductas en el tiempo. De modo que si te sentiste identificado con esto, felicitaciones! perteneces a un selecto grupo de personas muy organizadas y con sus patrones de consumo bajo control 😉

Ahora bien, quiero llevar la reflexión hoy al modo en que generamos nuestros ingresos. Lo habitual en esta área es que los mismos provengan mayormente de nuestra actividad profesional o comercial, ya sea porque trabajamos en relación de dependencia, o bien porque ejercemos la profesión de modo independiente, o quizás porque tenemos nuestra actividad comercial que llevamos adelante cotidianamente. Esto es lo habitual para la gran mayoría de la gente. En todos estos casos, normalmente estamos altamente comprometidos en tiempo y energía en el desarrollo de estas actividades.

En el fondo, lo que estamos haciendo es cambiar “tiempo” por “dinero”…
Estamos invirtiendo nuestro recurso más valioso, nuestro tiempo!

El salto cuántico en la gestión financiera se produce cuando conscientemente tomamos la decisión de salirnos de este círculo “vicioso”: trabajo -> cobro -> gasto -> repito -> una y otra vez…

Circulo vicioso Consumo

…y nos damos cuenta que la clave está en que los ingresos se pueden generar más allá de lo que nosotros estamos haciendo con nuestro tiempo. En ese momento, nace la posibilidad de ser “inversores” (pasamos al “círculo virtuoso”), de acceder a un mundo en el cual nuestro dinero trabaje para nosotros y no al revés. La situación se “invierte” y cambia el juego.

Invertir

Cuando hablo de invertir, lo hago en sentido amplio, no me refiero solo a las inversiones en bolsa, sino a cualquier alternativa en la cual nuestro dinero es colocado por un determinado tiempo a generar más dinero, podría ser el caso de propiedades que alquilamos (una cochera, un departamento, una casa), un taxi, etc.

Es clave entender este concepto para llegar a la “madurez” financiera, de hecho, este paso es la puerta de entrada al camino que nos lleva a la independencia o a la Libertad Financiera.

Voy a repetirlo una vez más para ser enfático… necesitamos aprender a hacer que nuestro dinero trabaje para nosotros, y no al revés!

Una persona que no logra entender esto y trabajar de modo diligente en este camino, por más ordenada que sea en la gestión de sus gastos y hábitos de consumo, difícilmente podrá acceder a los niveles más altos de realización en términos de su potencial financiero…

¿Se te ocurre alguna manera para pasar de “consumir” a “invertir” en tu realidad personal? 😉

FacebookTwitterEmail