Esa era la sensación que ocupaba TODA mi consciencia cuando desperté aquella mañana de otoño en Buenos Aires hace algunos años. Ese momento en que recién retomas consciencia y recordás vívidamente el sueño, solo que en este caso no podía recordar ningún sueño, solo ese “mensaje” muy claro y vivo, presente impregnando toda mi consciencia.
Al igual que con los sueños, luego de observarlo unos momentos, aparece alguna interpretación y hoy quiero compartirles esa interpretación y algunas reflexiones que fui agregando con el correr del tiempo y algunas canas más en mis sienes 🙂

La polaridad, está presente en todas las cosas, situaciones y personas. Incluso dentro nuestro. El famoso Ying y Yang, lo masculino y femenino.

¿Qué dice el Budismo?
Hay un concepto que me gusta mucho de la filosofía budista. Es el concepto de “Emptiness” o vacuidad. Básicamente, propone que una situación es simplemente “neutra” o vacía, ni buena, ni mala. La semilla para que eso que llega hoy a mi vida me lleve a crecer y evolucionar en lugar de hacerme sentir mal y producirme sufrimiento, está en mis manos, en mi elección consciente… sobre qué quiero que pase. La interpretación que elijo me lleva a acciones determinadas que generan realidad y los frutos serán dulces y sabrosos en lugar de amargos en la medida que escojamos alimentar las interpretaciones que nos construyen. Y ¿cómo hago eso? Fácil, preguntándome cómo me siento con la interpretación… invariablemente, cuando descubrimos la interpretación que nos va a llevar a crecer, sentimos una liberación, conectamos con lo expansivo y creemos, confiamos. Esta es la materia prima de los milagros… 😉

Lo usual
Aunque lo habitual es ver lo negativo, nos entrenaron mayormente para eso. Desde este lugar diríamos que todo 7 seguramente será un 6 o menos… 😛

Es algo cultural, nos enfocamos en lo que falta, en lo que no tengo, en lo que está mal. Este “bichito” está escondido detrás del perfeccionismo, la autoexigencia, la ansiedad, cuando todo ello nos lleva a situaciones de desconexión y nos saca de eje. Porque cuando estamos en eje, no nos falta nada, cuando estamos en eje, estamos completos, de hecho, nos sobra y entonces rebosamos, nos expandimos, como cuando el árbol regala sus frutos, tan lleno de vida está que necesita entregarse y compartirlo.

¿y esto que tiene que ver conmigo? 

¿Cuál es tu profesión u ocupación? Les voy a compartir algo de mi experiencia personal. Cuando me recibí de contador, empecé trabajando en auditoría, revisando los números de empresas, revisando sus procesos internos y de control, buscando detectar fallas para proponer mejoras, ese era el objetivo, pulir y mejorar los controles y procesos y generar información contable oportuna y correcta para la toma de decisiones. Luego, al mudarme a Buenos Aires, pasé a trabajar en la división de auditorías de compra y asesoramiento financiero de una Big 4. Ahí, estas habilidades de detectar lo que no está funcionando bien se potenciaron. Eramos contratados por inversores que querían que luego de las 3 semanas que duraba aproximadamente un “due diligence” (una auditoría de compra) les dijéramos si la empresa que estaban analizando comprar estaba “limpia” o cuáles eran los problemas, potenciales contingencias y demás situaciones relevantes que podrían afectar la operación. Entonces, eramos una suerte de equipo de detectives de negocio que rápidamente nos dábamos cuenta con el pasar de los años donde estaban los temas importantes. Incluso hasta tu intuición se pone filosa para hacer las preguntas relevantes y “encontrar” los problemas. Y cuanto mejor y más rápido haces esto, más contento tu cliente. Te pagan, te reconocen y tu carrera profesional avanza mientras te volvés mejor para esto.
Ahora bien, todo este entrenamiento le sirve a tu cliente, pero me pregunto, ¿te sirve a vos? ¿realmente? En ese momento no me daba cuenta del impacto de esas nuevas habilidades, el tema es que estás tan afilado encontrando rápidamente lo que no funciona que es difícil “apagar” ese programa luego cuando salís de tu oficina… 🙂

Y me imagino que lo mismo le debe pasar a cualquier terapeuta clásico. Un psicólogo que durante años descendió a las zonas oscuras y las sombras de la mente humana para luego en un simple diagnóstico de 1 hora o a través de un “inocente” dibujito que nos piden hacer, lograr desnudarnos con gran habilidad y encontrar todos nuestros puntos flojos… me pregunto, ese psicólogo, al contemplar a su mejor amigo, a su hijo, a su compañera o compañero de ruta, podrá apagar ese programa que tiene encendido en su consultorio? 🙂 No se enojen los psicólogos, podría ser un médico, en realidad es el set de habilidades que desarrollaste con tu profesión u ocupación… ¿en qué se enfoca mayormente tu trabajo?

O el abogado a quien consultamos cuando tenemos esa gran idea de negocios y queremos “pasarla por el filtro de la realidad” para ver que sea viable técnica y legalmente hablando. Estuve ahí tantas veces que ya perdí la cuenta 🙂 pero invariablemente, la escena se repetía de modo tedioso y aburrido cuando tu abogado te mostraba todo lo que podía salir mal y te alertaba de los riesgos de tal o cual estructura legal o impositiva, contándote de casos de clientes a los que les había pasado tal o cual cosa. Todas las veces yo quedaba en un estado mezcla de frustración, miedo y desmotivado. Pero algo en el fondo no terminaba de “aceptar” todos esos consejos o interpretaciones de los abogados. De “ese algo” quiero hablarte en este post 🙂 Creo que solo recuerdo un abogado “diferente”, pro-negocio y con él siempre me sentí “cómodo” y a la vez cuidado y acompañado.

La revolución ya empezó
Afortunadamente, creo que todo esto ya va reformulandose y cambiando poco a poco. Ya que hablamos del psicólogo, quiero rescatar todos los aportes de Martin Seligman y todos los que siguieron sus pasos en el campo de la Psicología Positiva, esa rama relativamente nueva de la psicología que se enfoca en nuestras virtudes y fortalezas para hacerlas crecer, radicalmente opuesta a las corrientes tradicionales que se “enroscan” en lo que no funciona, nuestras debilidades y problemas. Agradezco y celebro estos nuevos enfoques que vienen a sanar de raíz, que vienen a reconectarnos con nuestro potencial dormido para llevarnos a niveles de plenitud mayores y perdurables.
Otro caso es el de la industria del Bienestar, me encanta que cada vez aparezcan más alternativas que nos muevan a recuperar nuestro potencial físico a través del ejercicio y entrenamiento en diversas disciplinas, una alimentación cuidada, el descanso adecuado y tantas otras disciplinas que hoy están cada vez más de moda. Estamos en la infancia de la medicina preventiva, en la medicina del estilo de vida. Lejos de la “medicina que cura la enfermedad”, estamos disfrutando de un cambio de paradigma donde las personas “sanas” se preguntan cómo estar mejor, cómo elevar sus niveles de energía y disfrute. Para algunos, esto ya es parte de su vida, para otros, ciencia ficción 😀 y siguen presas de las garras de la medicina tradicional, la medicina de la enfermedad, los médicos “pedazólogos” que te arreglan un órgano y te desarreglan 2 más 🙂
En fin, el cambio ya empezó y cada vez más está tomando dinámica y esto nos lleva de nuevo a nosotros mismos, a encontrarnos con esa decisión que puede cambiar nuestra vida… ¿qué elijo yo?

El regalo de Sol
Una amiga coach, hace unos años, cuando participaba de un proceso personal de transformación con ella y su equipo me dijo: “Fabi, tenés una capacidad tremenda para detectar y ver la brecha. Si lográs apalancarte en ella, no tenés límites”. Creo que Sol en aquel momento plantó una semilla en mi, esa semilla de la que nació todo esto que te comparto hoy. Me enseñó que podía “dar vuelta” todas esas habilidades y entrenamiento adquiridos para que funcionen a mi favor y me ayuden a generar mayor bienestar, disfrute y plenitud. Así que querida Sol, si estás leyendo esto, mi agradecimiento y reconocimiento hoy es para vos por ese regalo precioso que me hiciste.

¿y ahora qué?
Si todavías estás aquí leyendo, es porque resonaste con esto y entonces quiero proponerte algo, para que puedas llevartelo para tu vida… y que tiene que ver con lo gradual, con el proceso.
Mi sueño me daba el mensaje “todo 7 puede ser un 8”, el mensaje no era todo 7 puede ser un 10 🙂 hay una gran diferencia. Si sos medio perfeccionista, dejate impregnar con esto 🙂 desde el 7, lo que sigue para arriba es simplemente el 8. No significa quedarse a vivir en ese 8, simplemente significa para mí, que hoy vemos cual es el próximo paso que nos lleva hacia adelante y lo tomamos… tranquilos, confiados… mañana o pasado mañana habrá tiempo para dar otro paso similar. Y adiviná que va a pasar indefectiblemente si repetís el proceso… 🙂

Bueno, me despido hasta la próxima con una frase que me gusta:

No importa que tan lejos vayas mientras no te detengas

Confucio

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