En nuestras Finanzas ocurre algo muy parecido a lo que pasa con nuestra alimentación cuando  estamos atentos y conscientes. Logramos alcanzar altos niveles de Bienestar y Salud (financiera) y también de la otra… 😀

Por eso, en la nota de hoy vamos a compartir junto a mi amigo @Matias Amadasi de @El Arte del Buen Comer algunas claves que encontramos y paralelismos entre una buena alimentación y una buena gestión de tus Finanzas.

Falla 1: aceptamos como válido lo que “heredamos”

Tanto en nuestra alimentación como en nuestras Finanzas y en lo que a manejo del dinero respecta, probablemente no hemos recibido una instrucción adecuada. De hecho, hoy ya abundan nuevas teorías que ponen en tela de juicio muchos de los conceptos que nos han enseñado sobre cómo conviene alimentarnos o cómo gestionar el dinero en la escuela. Para el caso de las Finanzas y el manejo del dinero este tipo de educación está prácticamente ausente en la educación formal. Y tal como ocurre con carreras especializadas de las Ciencias Económicas y de la Nutrición (al menos con la visión tradicional) en demasiados casos las cosas que nos enseñan no garantizan salud ni financiera ni de la otra… 🙂

Ejemplo con la comida: la famosa pirámide alimenticia -> hace años que la Universidad de Harvard ya determinó que no es buena y la “reemplazó” por su nueva teoría llamada “Mi Plato” (leer más aquí)

Ejemplo con el dinero: pensar que la casa propia es nuestra mayor y mejor inversión. Muchos ya han logrado entender que en realidad tu casa y tu auto pueden ser una carga pesada al sacarte dinero del bolsillo todos los meses y ven la ventaja de construir un patrimonio de activos que nos generen ingresos de dinero todos los meses en lugar de consumirlo. Todas estas “ideas viejas” están cambiando fuerte de la mano de las nuevas tendencias, la economía de la colaboración y los nuevos formatos para relacionarnos, producir, consumir y hacer negocios. Creo que nos estamos dando cuenta que el “valor” está en el uso o el acceso y no en la “propiedad” de una cosa, como sugería el antiguo paradigma.

Así, lo que se comía en la mesa de casa o aquello que se conversaba sobre el dinero y la economía lo hemos aceptado como “normal” y el resultado es la epidemia de sobrepeso y mala nutrición que hoy vemos cuando salimos a la calle. Del mismo modo, en las Finanzas, hoy también vemos una epidemia de desinformación y baja cultura financiera, como lo muestran los Resultados del Test de Salud Financiera.

 

Falla 2: Buscar la gratificación inmediata

Acá las coincidencias son gigantes. Y hablan de la falta de foco y visión de mediano y largo plazo que simplemente no tenemos en cuenta y nos entregamos al cortoplacismo que irremediablemente termina dañando nuestra salud (física y financiera).

Ejemplo con la comida: darle lugar al placer del paladar, cuando comemos con el cerebro o nuestras emociones sin considerar lo que nuestro cuerpo necesita de forma íntegra. La comida es combustible y muchas veces cuidamos más el tipo de combustible que le ponemos a nuestros coches que el que nos ponemos a diario nosotros mismos. Sabemos que muchos productos químicos presentes en los alimentos industrializados no son ni naturales ni necesarios para nuestro consumo.

Dentro del punto de gratificación podemos encontrar que está la gratificación conocida como el “placebo” del alimento donde la mente se alegra de recibir tal o cual alimento, no se da un bienestar nutricional pero si contenta la “materia gris”, y por otro lado esta el “llenado” de ese vacío emocional con algún alimento que nos recuerde alguna persona o suceso. El placer que obtenemos así es efímero y no genera un estado de salud y bienestar del cuerpo a largo plazo, produciendo muchas veces incluso lo contrario.

Ejemplo con el dinero: se han efectuado estudios muy interesantes en los cuales se experimentó con niños en edad pre-escolar ofreciendoles una golosina y dejándolos solos unos minutos en un cuarto para ver si soportaban la “tentación” de comerse la golosina ya que se les decía que si no la comían, al volver, se les daría otra igual, que ellos podían elegir entonces entre comerse 1 golosina en ese momento o esperar 15 minutos y entonces podrían comerse 2 golosinas. Años después estudiaron el rendimiento académico de esos niños y se encontró una correlación entre el mejor rendimiento académico y aquellos niños que habían podido “diferir” la gratificación. Identificando y asociando esta capacidad como un ingrediente para el éxito futuro.

En este link pueden ver una charla TED en la que se presentan los resultados de esta investigación.

Falla 3: Adicciones

¿Qué son las adicciones? o mejor aun… ¿qué adicciones tenemos, quizás incluso sin darnos cuenta? Porque todas ellas resultan difíciles de controlar y algunas son sutiles, no tan obvias…

Por el lado de la comida, los que tenemos algún recorrido en el camino de la alimentación consciente y cuidar nuestra salud proactivamente, sabemos bien que hay ciertos alimentos tóxicos y muy adictivos, que desafortunadamente abundan en la dieta de una persona promedio (harinas, azúcar, sal, leche) y que pudimos comprobar cómo cada vez nos sentimos mejor cuando redujimos o directamente eliminamos su consumo reemplazando por alternativas más fisiológicas.

Acá la clave es tomar consciencia de aquellos alimentos que “disparan” una reacción en cadena que nos lleva a seguir consumiéndolos sin considerar si tenemos hambre, ni mucho menos el impacto que tendrán en nuestro sistema, buscamos la gratificación inmediata del paladar, o como decíamos antes, del cerebro o nuestras emociones. Y es que estos alimentos fueron “diseñados” para producir este efecto. Si no lo vieron, los invitamos a que vean el documental “Comida de diseño” en el cual podrán comprobar como hay una industria detrás de todo esto, científicos y psicólogos que buscan la perfecta combinación de texturas, crocantes y sabores explosivos al paladar que hagan que sea virtualmente imposible soltar ese paquete de papas fritas o galletas hasta que no veamos su fin.

Conocemos también la adicción como algo que tapa algo que por algún motivo no se puede expresar, si de repente llevamos una alimentación sana y consciente, pero no estamos felices y a gusto con nuestra situación financiera o emocional, vamos a seguir buscando tapar con la comida, por mas que sea “sana”.

Y por el lado de nuestras Finanzas: ¿cuáles serían nuestras adicciones en términos financieros? acá por lo menos podemos mencionar 2 patologías financieras 🙂

Por un lado, tenemos al consumismo que mencionábamos en el punto anterior. Esos impulsos de comprarnos cosas para aplacar o tapar estados emocionales que nos tienen inquietos y entonces el placer de esa ropa nueva o ese nuevo chiche tecnológico que nos distrae por un rato… el mecanismo en el fondo ese el mismo… y estamos buscando afuera algo que deberíamos acomodar “adentro” 🙂

Por el otro, la adicción al dinero en sí misma es perniciosa y nos lleva a sacrificar tiempo y energías vitales mucho más allá de lo necesario o recomendable para obtenerlo y preservarlo. Las prioridades se alteran y el dinero se transforma en un fin en sí mismo en lugar de un medio. Esto es como poner el carruaje por delante de los caballos… 🙂 si nuestra vida está desordenada en estas prioridades terminamos entrando en comportamientos cuestionables para obtener el dinero. Para mi es muy simple darnos cuenta si estamos aquí o no, basta con preguntarte (y responderte honestamente :-D) si lo que estás haciendo lo harías igual en caso de tener tu situación económica totalmente resuelta…

Clave 1: un DETOX cada tanto

Algunos ya hemos experimentado los beneficios de hacer pausas digestivas con ayunos o jugos para permitir a nuestro aparato digestivo entrar en modo “limpieza profunda”. Al no cargar el estomago y los intestinos durante 24hs, 48hs o incluso más, nuestro organismo puede enfocarse en sacar la basura acumulada, residuos de aquellos alimentos que no son los mejores para nuestro cuerpo.

Del mismo modo, cuando llevamos este concepto a nuestra salud financiera, que tantas veces se ve comprometida por el consumismo (todos tenemos acumuladas cosas materiales que compramos pensando que las necesitábamos para luego darnos cuenta que en realidad nuestra vida puede seguir igual sin ellas 🙂 Entonces, en este punto conviene cada tanto, parar la pelota, revisar nuestros patrones de consumo (viene genial aquí llevar un registro de nuestros gastos y decidir que cosas vamos a mantener y que cosas vamos a “depurar”. Incluso nos podemos conseguir un dinerillo al vender cosas que ya no usamos. Y a los que no son tan adeptos al dinero :-), pueden aprovechar las nuevas plataformas de trueque e intercambio que están surgiendo de la mano de internet y la tecnología.

Clave 2: la planificación

Tanto en temas de dinero como en nuestra alimentación es clave planificarlos. Y aquí también ocurre que la mayor parte de la gente tampoco está habituada a dedicarle tiempo a estas actividades que podrían tener un impacto rotundo en el mediano y largo plazo.

Con la comida planificar nuestra semana nos permite mantener la dieta balanceada. Si no lo hacemos algunas veces caemos en “comer lo que tenemos a mano” o el “delivery”. En cambio, si mantenemos una alimentación saludable y cuidada seguramente ya tendremos incorporados ciertos hábitos para sacarle el mejor provecho a nuestro tiempo y dinero. Entonces compramos ingrediente y cocinamos pensando probablemente no solo en el momento, sino que miramos un poco más allá y planificamos. Incluso podemos hacer todo un ritual alrededor de cocinar, juntarnos con amigos, compartir recetas y no solo nutrirnos con la comida sino también con la buena compañía.

Con el Dinero si no tenemos un objetivo de ahorro y un para qué juntar dinero, terminamos gastándolo, presas del consumismo. Mucho más si no conocemos alternativas para invertirlo o hacer trabajar excedentes. También aquí conviene darnos cuenta que no estamos habituados a pensar a largo plazo y desconocemos del poder de la acumulación cuando ponemos al dinero a jugar a nuestro favor.

Clave 3: entender la comida y el dinero como “medios”

Ver a los alimentos como combustible no debería costarnos tanto. Es simple, necesitamos alimentar a nuestro cuerpo para brindarle la materia prima que utilizará para convertir en energía vital, repararse, nutrirse, etc. Acá el tema “técnico” de aprender qué alimentos nos sirven más que otros no presenta gran desafío, más allá que existan diferentes teorías o perspectivas respecto a la comida, algunas más flexibles, otras más ortodoxas. En última instancia, quizás sea un tema de experimentar y probar hasta descubrir qué nos sienta bien a nosotros. El mayor desafío pasa no por lo técnico, sino por todo lo emocional asociado a la comida. Darnos cuenta por qué comemos en determinados momentos, reconocer esas adicciones y comer conscientemente.

Con el dinero sería algo similar también, lo técnico es lo más fácil, nos hacemos un par de cursos, leemos 3 o 4 libros y ya estamos en otro nivel de consciencia y capacidad para gestionar nuestras Finanzas de manera impecable. El tema es también, nuestra gestión emocional, animarnos a tomar riesgos inteligentes, animarnos a experimentar, animarnos a dar un vuelco a nuestra carrera profesional, animarnos a emprender nuestro propio proyecto, etc. Ahí está la clave para abrirnos a espacios de aprendizaje y crecimiento personal, profesional y por supuesto que también crecimiento financiero, ya que este último será simplemente la resultante de lo anterior.

 

Conclusión

Con Mati Amadasi y desde Fitness Financiero, creemos que lo fundamental pasa por estar muy conscientes, llevando una alimentación consciente, para el caso de los alimentos que llevamos a diario a nuestra boca, y tener también consciencia financiera, tanto de los modos en que generamos nuestro dinero, como así también de las maneras en que lo gastamos e invertimos. En ambos casos, esa consciencia nos lleva a una permanente búsqueda del equilibrio y el balance.

Por eso, desde Fitness Financiero, promovemos una visión equilibrada respecto de nuestras Finanzas, viendo al Dinero como un medio para alcanzar una vida más plena y de servicio, en aquello que nos hace felices. También por eso, es que elegí al Hombre Vitruviano como una representación de ese balance y equilibrio (puedes leer más sobre el Concepto aquí), proponiendo mesura a la hora de procurar el dinero necesario para crear un estilo de vida consciente y feliz.

 

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